El cambio climático es peor que cualquier guerra
El cambio climático es peor que cualquier guerra
Por Joseph Stiglitz *
El reciente informe Stern muestra de manera contundente los efectos devastadores del calentamiento de la Tierra. No se puede seguir dilatando la aplicación de un impuesto a escala mundial a los que contaminan. Ya no se trata de si podemos hacer algo contra el calentamiento del planeta, sino de si podemos darnos el lujo de no hacer nada.
El gobierno británico ha publicado el estudio más completo de los costos y los riesgos económicos del calentamiento del planeta y de las medidas que podrían reducir las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero.
El informe, dirigido por sir Nicholas Stern de la London School of Economics, enfatiza que ya no se trata de si podemos hacer algo contra el calentamiento del planeta, sino de si podemos darnos el lujo de no hacer nada.

El informe propone un programa cuyo costo sería equivalente a tan sólo el 1% del consumo anual, pero evitaría al mundo unos costos de riesgo cinco veces mayores. Los costos del calentamiento del planeta en él expuestos son mayores que en estudios anteriores, porque se tienen en cuenta las pruebas en aumento de que el proceso de calentamiento del planeta es sumamente complejo y no lineal, con la no desdeñable posibilidad de que avance mucho más rápidamente y su amplitud sea mucho mayor de lo que se había pensado antes.
De hecho, puede que ese estudio subestime los costos: por ejemplo, el cambio climático puede propiciar una variabilidad mayor del tiempo atmosférico, una posible desaparición o un importante cambio de dirección de la corriente del Golfo y un aumento de las enfermedades.
* Economista, Universidad de Columbia. Premio Nobel de Economía
- Publicado en Clarín y Project Syndicate, 2006
Articulo completo:http://www.ecoportal.net/content/view/full/64982
Los canarios del cambio climático
Un nuevo término esta apareciendo en el mundo científico del calentamiento global, “Cilmate change canaries” los canarios del cambio climático.
Al igual que los mineros llevaban un canario a las minas para detectar la presencia del explosivo y tóxico gas grisú y así evitar la muerte, el cuerpo científico utiliza la expresión “canarios del cambio climático” para designar aquellas poblaciones que habitan en zonas de grave riesgo como consecuencia del calentamiento global.
La asociación Christan Aid ha señalado a más de un millón y medio de pastores nómadas Turcana en Kenia y la ONG hondureña Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH, señala a los pueblos garífunas y miskitos.
Los inuit o esquimales podrían ser incluidos también en ese término ya que si bien los habitantes de las zonas tropicales se verán afectados por sequías, huracanes e inundaciones, las zonas frías son las que más rápidamente elevaran su temperatura media, así los inuit están viendo como sus trineos motorizados se hunden en las adelgazadas placas de hielo.
Fuentes: http://alainet.org/active/14643〈=es
http://www.christian-aid.org.uk/indepth/0611climatechange2/kenya_climatechange.pdf
http://www.itk.ca/media/supporting-docs/press-archive-20041108-oped-climate-change.php
Impactos del cambio climático en África
El gráfico muestra los riesgos de impacto del calentamiento global en África poniendo en evidencia que los países empobrecidos, sin ser responsables de las emisiones, son y seran los más afectados por la variaciones pronosticadas

África solo emite el 3% del total de dioxido de carbono, CO2, aunque las emisiones son en la mayoría de los países muy bajas, existen importantes diferencias, así Sudáfrica, contribuye con 42% de las emisiones, y otro 37% de las mismas es aportado por Egipto, Nigeria, Libia y Algeria. El índice de emisión promedio tiene un valor menor a 0.36 toneladas de CO2 por habitante por año para 31 de las 54 naciones africanas, siendo superior en Libia con 8.28, Sudáfrica con 7.77
El hijo de Kyoto
http://www.jornada.unam.mx/2006/11/22/index.php?section=opinion&article=035a1eco
La evidencia científica nadie la discute. Somos testigos de una acumulación descontrolada de gases de efecto invernadero que atrapan la radiación infrarroja y sobrecalientan la atmósfera. Las proyecciones de los científicos son alarmantes: en los próximos cien años, la temperatura promedio global puede aumentar más de 3 grados centígrados con efectos desastrosos sobre la productividad agrícola, el nivel de los océanos y la volatilidad del clima.
La temperatura promedio global aumentó alrededor de 0.8 grados centígrados en los últimos 125 años. La diferencia entre una era glacial y una interglacial es menor a los 5 grados centígrados. Eso revela la magnitud del cambio climático que estamos desencadenando. Y si bien la variación ha sido gradual en los últimos cien años, eso no excluye la posibilidad de vaivenes abruptos en las próximas décadas. Muchas proyecciones revelan que nos dirigimos a un cambio climático que rebasa con mucho el orden de las variaciones climáticas de los últimos mil años.
Los científicos han completado su análisis y han activado la señal de alarma. Pero la política y la diplomacia no marchan al mismo ritmo. En 1992 se firmó la convención marco sobre cambio climático para colocar en la agenda internacional el formidable tema del cambio climático. En 1997 se firmó el Protocolo de Kyoto que obliga a 35 países industrializados a alcanzar en 2012 niveles de emisiones de gases invernadero 5 por ciento inferiores a los niveles de 1990. Hoy sabemos que esas metas son insuficientes para resolver el problema en el que nos encontramos. También sabemos que la mayoría de los países no cumplirán sus compromisos.
El debate ha sido largo y la diplomacia ha caminado lentamente. Cuando fue firmado las partes sabían que las metas no eran demasiado ambiciosas. Pero desde entonces las malas noticias se han multiplicado: el aumento previsto en la temperatura promedio global en el próximo siglo será mayor a lo proyectado hace apenas unos años.
El Protocolo de Kyoto ha sido firmado y ratificado por 165 naciones, pero Estados Unidos y Australia, dos de los principales países industrializados, se mantienen empecinados en rechazar el acuerdo. Por sí solo, Estados Unidos es responsable de cerca de 23 por ciento de las emisiones globales de CO2, principal gas invernadero. Por eso, para lograr que Washington lo aceptara se introdujeron muchas reformas polémicas en el texto, pero no fue suficiente. El tratado quedó marcado por algunos mecanismos que incluso amenazan con impedir que se alcancen sus modestos objetivos.
La semana pasada en Nairobi los delegados de 180 estados celebraron la duodécima conferencia de las partes de la UNFCCC y la segunda reunión de las partes del Protocolo. Los acuerdos a los que llegaron son realmente modestos, por no decir decepcionantes. Mucha retórica y pocos compromisos importantes.
El Protocolo de Kyoto expira en el año 2012. Queda muy poco tiempo para construir algo que lo remplace. Uno de los principales “resultados” de Nairobi fue un calendario de negociaciones que debería desembocar para el año 2009 en una especie de “hijo de Kyoto” que permitiera algunos avances en la urgente tarea de reducir las emisiones de gases invernadero y para permitir a los países más vulnerables irse adaptando a las feroces consecuencias del calentamiento global.
Varios obstáculos harán difícil llegar a un acuerdo eficaz. El primero es que una parte importante de los mal llamados mecanismos de desarrollo limpio (instrumentos destinados a reducir el costo de las metas de Kyoto), así como el mercado de emisiones de carbono, permiten disfrazar el incumplimiento de las metas. En los próximos años esos instrumentos se consolidarán (en particular el mercado de bonos de carbono) y será muy difícil dar marcha atrás: en el ámbito diplomático la humanidad podrá continuar engañándose a sí misma, pero en la vida real el cambio climático no va a esperar.
Otro problema son las asimetrías internacionales. Por ejemplo, los pequeños y pobres países isleños serán los primeros en sufrir el impacto del calentamiento global por el aumento en el nivel del océano. Pero al discutirse los mecanismos para apoyarlos, Arabia Saudita y Qatar alegan que a ellos también habrá que compensarlos por los efectos de la transición a una economía post hidrocarburos.
Estados Unidos alega que reducir sus emisiones implica menor crecimiento y mayor desempleo. Sostiene que China e India deben aceptar compromisos firmes de reducciones de emisiones, pero éstos no están interesados en hacerlo. Quizás lo hagan cuando los “mecanismos de desarrollo limpio” también les permitan disfrazar el incumplimiento de nuevos compromisos.
Quizás lo mejor de Nairobi fue el Informe Stern, documento preparado por el Reino Unido, cuya principal conclusión es que desde el punto de vista económico resulta menos costoso reducir hoy las emisiones que esperar más tiempo. El calendario dirá si esa conclusión puede movilizar a la economía mundial para construir un sucesor eficaz del Protocolo de Kyoto. De lo contrario, el cambio climático terminará por convertirse en la amenaza más grave para la humanidad.
Pobres resultados en en la cumbre del COP 12 de Nairobi
CLAUSURA DE LA CITA SOBRE MEDIO AMBIENTE EN KENIA
Los ministros deciden que el reparto de ayudas sea más justo con África.
| AGENCIAS |
El Protocolo de Kioto, que establece reducir las emisiones de gases invernadero, no se revisará hasta el 2008, según se decidió en la Conferencia sobre Cambio Climático de Nairobi que ayer se clausuró. Los ministros reunidos sí aprobaron que nuevos países en vías de desarrollo puedan beneficiarse de los fondos que los países desarrollados destinan a tecnologías más limpias. Estos fondos, llamados
Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), actualmente cubren 400 proyectos, pero solo nueve de ellos se llevan a cabo en África.
La Conferencia pide a los países desarrollados que hagan un reparto geográficamente más equitativo.
Ayer, todos los asistentes esperaban que, como en anteriores ocasiones, la última sesión de la conferencia se prolongase hasta
altas horas. Quizá por eso, los aplausos se hicieron especialmente sonoros cuando el presidente de la reunión, el ministro keniano de Medio Ambiente, Kivutha Kivuana, declaró clausurado el encuentro. Poco antes se había mostrado “muy satisfecho”, dijo, por los resultados obtenidos.
Pero la realidad es que se trata de unos resultados bastante pobres. Dilaciones, recomendaciones y poco más se ha conseguido en Nairobi. Por ejemplo, en el documento final consta la aspiración de que las emisiones globales de gases invernadero en el planeta se reduzcan un 50% con respecto a los niveles del 2000. Pero no se establece ninguna fecha límite para que esa meta se logre.
Fuente:http://www.redaragon.com/noticias/noticia.asp?pkid=283253
Los Fondos de Adaptación creados para apoyar medidas de adaptación en los países pobres se cifran en 300 millones de euros, cantidad ridícula a todas luces, baste solo compararla con las cifras de blanqueo y sobornos de la Operación Malaya, contra la corrupción urbanística enla ciudad de Marbella
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